Cada vez es más complicado encontrar en las costas españolas un lugar que no haya sucumbido al exceso de urbanización, a la construcción masiva en lugares que en cierto modo incluso deberían estar protegidos. El avance del turismo masivo, sumado a la querencia especial de nuestro país por construir todo lo que se pueda, ha llenado nuestras costas con “preciosos” paisajes de apartamentos, hoteles y resorts hasta donde alcanza la vista.

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Calas y Playas Virgenes de Peñiscola

Todavía quedan, sin embargo, algunos lugares específicos que han escapado a esta auténtica locura. Suelen ser playas y calas pequeñas y ubicadas en sitios remotos, en la mayoría de casos con difícil acceso. Calas que no se encuentran muy a menudo a lo largo del Mediterráneo, pero que vale la pena buscar porque ofrecen una sensación real de estar en plena naturaleza, junto al mar, sin la masificación que se vive en otros lugares costeros de nuestra geografía.

algunas playas y calas vírgenes siguen siendo objeto de deseo de los turistas

Desde Almería a Gerona, pasando por las preciosas islas Baleares, algunas playas y calas vírgenes siguen siendo objeto de deseo de los turistas, pero hay ciertos lugares que son especialmente conocidos entre ellos. Por ejemplo, las calas de la Sierra de Irta, un paraje natural protegido que se encuentra a pocos kilómetros de la localidad de Peñíscola, uno de los grandes núcleos turísticos de la zona. La mayoría de visitantes se quedan solo en las playas de Peñíscola, muy buenas por otra parte, pero los más aventureros deciden buscar algo diferente en las playas vírgenes de la sierra.

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Se encuentran entonces con unas calas rocosas cuyo acceso no siempre es fácil, y a veces incluso imposible desde tierra, teniendo que llegar a ellas en embarcación a través del propio mar. El entorno natural y la tranquilidad que se respira en estos lugares hacen que el paseo bien valga la pena, por disfrutar de algunos de los últimos rincones verdaderamente vírgenes de la costa española.

 

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