Como de todos es sabido, Benedicto XIII, el papa Luna, murió en el castillo de Peñíscola, donde se había mudado para pasar sus últimos años en el exilio tras el cisma provocado por su nombramiento. Fue en 1423, cuando el pontífice sobrepasaba de largo los 90 años de edad. Sin embargo, hay un dato de su biografía no tan conocido. Cinco años antes, en 1418, el Papa Luna sufrió un intento de envenenamiento que fue frustrado.

citronat

 

El veneno utilizado fue arsénico, en una cantidad bastante importante, colocado en uno de los dulces favoritos de Benedicto XIII, el citronat. Este dulce nos ha llegado a nuestros días gracias a la receta encontrada por varios historiadores en libros de la época, y hoy en día se sigue haciendo en Peñíscola, siendo seguramente un manjar exclusivo de la Ciudad del Mar. En su receta original, el citronat se realizaba mayormente confitando las cortezas de las cidras, un fruto muy parecido al limón, aunque de un tamaño menor.

Recuerda que si quieres probar una buena cena de fin de año en Peñiscola, hay muchos lugares que puedes probar en la zona. Peñiscola tiene variadas opciones de restaurantes para familias y para parejas.

Gracias a esa receta medieval, hoy el citronat se sigue preparando como postre muy popular en Peñíscola. Se toma, además de la corteza de cidra, partes iguales de agua y azúcar o miel, dependiendo del resultado que queramos darle a nuestro dulce. Las cortezas se meten en el agua para que queden tiernas al hervirlas. Se apartan, y por otro lado, se prepara la confitura hirviendo la miel o el azúcar en agua hasta convertirse en un jarabe. Será entonces cuando metamos las cortezas de cidra para que vayan mezclándose.

Todo a fuego muy lento, para que coja el tono perfecto, hasta que el almibar se espese. Lo ideal es dejarlo reposar luego un par de días y luego volver a ponerlos a fuego muy lento, hasta que espese más. Sacaremos entonces los trozos de cidra y los apartaremos, mientras el almibar sigue haciéndose a fuego muy lento. Barnizaremos esos trozos con ese almibar para dejarlos secar posteriormente, y ya tendremos el tradicional citronat listo para ser degustado.

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